Los Samadhi del Sábado | Ep.32

Los Samadhi del Sábado | Ep.32

Los Samadhi del Sábado – «EL HILO DE ARIANA»

Una reciente publicación Mario Vargas Llosa (¨) hace referencia al traumatismo psicológico que el escritor griego Theodor Kallifatides (*) debe haber sufrido al reencontrarse con su tierra natal e iniciar el camino bloqueado, sepultado del reencuentro con las palabras y las imágenes de su infancia.
 
Discrepo respetuosamente del deseo de nuestro Premio Nobel de eliminar las fronteras, pues creo que son las fronteras las que delimitan el terreno de cada cultura, cada costumbre, ese cordón umbilical que nos ata a una parcela concreta de la tierra. Son las fronteras que evitan los muros, los guetos, los paredones, pues dentro de nuestras propias fronteras, existe la libertad de ser ciudadanos del mundo porque es un anhelo de la mente que tiene poco o nada que ver con el pasaporte.
 
En la suerte de diáspora que vive hoy una gran mayoría de inmigrantes forzados o voluntarios, desplazados o caminantes, investigadores, emprendedores o turistas, yace la inquietud de indagar y descubrir si el césped es mas verde del otro lado de la pradera. Una inquietud que nuestros antepasados no cultivaron, salvo los profesionales del descubrimiento, la exploración o la conquista.
 
Existen múltiples estudios prolijos sobre la evolución de la amenaza económica, ecológica, los gustos y consumos producto de esta migración, de pueblos y culturas, entre continentes. Pero pocas veces se habla de la relación entre el idioma materno y la construcción de nuestra personalidad. Esa trama de olores, sabores, colores, paisajes, ritmos que constituyen la raíz que nos hace únicos, diferentes, por nacer en una u otra ribera del río. Esa patria mental que sufre bruscamente una cisura.
 
Las fronteras, salvo las de las dictaduras, son psicológicas, emocionales, vivenciales, son esas barreras de púa que de repente se alzan en la mente para susurrar: tú ya no perteneces, no eres de aquí, no vales porque no tiene los mismos códigos, los mismos ritmos, la misma forma de ser.
 
El que atraviesa fronteras terrenales entra al continente de la anomía, el desierto perverso que consiste en vivir en un mundo sin alteridad, un universo inmensamente más amplio y más rico que su terruño inicial, pero pierde en el camino ese hilo de Ariana, hecho con el cristal transparente de sus primeros sueños.
 
Marie-France Cathelat 31 de agosto 2019
(“ El regreso a Grecia” Piedra de Toque- Marbella, Agosto 2019 Publicado por La República 18/8/19
(¨**) Otra vida por vivir

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *